EL PASILLO
Caminaba como ausente por el corto pasillo de la casa, los golpes del postigo contra la ventana, debido al gélido viento de ese atardecer, la hicieron desviar la mirada hacia la puerta de entrada; justo al final de aquel estrecho pasillo; en cuyo extremo se encontraba.
Sus pies descalzos pisaban el frio parquét, los brazos se enrroscaron en torno a su cintura, intentando en vano entrar en calor .
Unos golpes secos y constantes , como pegajosos, llamarón su atención y miró hacia la puerta ,mientras su cuerpo giraba lentamente;el largo vestido blanco se ondulaba al compás del movimiento,como si de repente el viento hubiese penetrado en la estancia, su suave cabello se alzaba alborotado para caer de nuevo sobre sus hombros.Ciertamente, el viento había penetrado.Sin embargo, las ventanas continuaban cerradas, asi como las puertas...De pronto, tras el cristal de la puerta que conducía al jardín, le parecio ver unas blancas y diminutas siluetas; abrio los ojos desmesuradamente volviendolos a cerrar con fuerza, para volver a abrirlos ,quería cercionarse de que, lo que estaba viendo era real....
¡Eran manos!...diminutas y blancas manos, que aparecían unas tras otras, no golpeaban el cristal,parecían querer asirlo, sin llegar a conseguirlo,como, si fuesen ventosas....Los golpes se sucedían cada vez a mayor velocidad.
Su glácil figura, permaneció ausente, sin perder la compostura, como si aquello fuese lo que había estado esperando,tras haber permanecido toda la tarde, paseando aquel pasillo.Se dirigio hacia la puerta con suaves pasos ,pasos de pies descalzos que habían recorrido una y otra vez la casa.
Mientras en el cristal de la puerta,las manos con las palmas abiertas,parecian haberse agolpado debido a la velocidad con la que pretendian querer sujetarse. La blanca figura fue alzando su lánguida y fragil mano,con la palma extendida haciá el cristal,hasta que através de este, presionando suave pero con fuerza,toco aquellas blancas y desesperadas manitas; al momento los golpes fueron cesando y estas, desapareciendo, unas tras otras,despacio...tan solo una permanecio como magnetizada, en silencio, timidamente, intentando tocar la lánguida mano que había al otro lado.Cuando finalmente lo consiguió,las dos manos permanecierón unidas durante unos segundos ... De pronto el viento se calmo,la estancia quedo en silencio, y la última manita comenzo a desvanecerse,poco a poco, hasta que desapareció.La blanca figura retiro su mano y girando suavemente el cuerpo dirigió sus dulces pasos,hacia el otro extremo del pasillo,donde una balanceante mecedora de mimbre la invito a sentarse.
Una vez acomodada,recostando su espalda y apoyando la mejilla en un cojin,abrazo con ambas manos su redondo vientre y de sus ojos, lentamente, dejo resbalar, dos gotas brillantes como el nácar....
El claxón de un automovil la hizo volver de aquella ensoñación;una enfermera la sostenía de un brazo y tiraba suavemente de ella, ayudandola a levantarse .
La condujo por aquel pasillo de siempre y le abrió la puerta de una habitación. Entró en silencio. Mientras, la enfermera le decía que ya era hora de asearse y ponerse guapa,pues, Pablo ya había llegado._ Ella penso, que porqué motivo debía arreglarse? y además , quien era ese tal Pablo?...Cerró tras si la puerta y volvió como si nada, a sus pensamientos...
La enfermera fue a recibir a Pablo, y con gesto de resignación, se dirigió haciá el, e invitandole a pasar a una sala,mientras el tomaba asiento en un comodo sofá ,ella, comenzó diciendo:
_Que lastima señor Pablo,que lastima _ lamentaba casi en un susurro... Todos los Domingos igual...Pobres ancianos, preparados ya desde el punto de la mañana, esperando la visita de sus hijos.Hijos que núnca llegan, hijos que un día los trajerón aquí con la promesa de venir a visitarlos ..._Continuo ,compugida_Algunos vinierón algún tiempo, otros...ni eso,les abandonarón aquí como el que se deshace de un mueble viejo, como si hubiesen muerto ese mismo día, y tras enterrarles, tuviesen que darse prisa en olvidar...
Pero ellos,Señor Pablo,ellos les siguen esperando,Domingo tras Domingo, levantandose bien temprano,más que ningún otro día..._Suspiró_Nos piden sus mejores trajes,nos solicitan ayuda en su aseo:Ellos, a que les perfumemos y peinemos con esmero;ellas, que las maquillemos, ahuequemos sus ya, empobrecidos cabellos, y les pintemos las uñas..._Narraba, mientras su tristeza crecía_
y sus ojillos, con esa chispa , de ilusión infantil, con ese brillo de esperanza, más...nada, nada, nadie ni nada llega... Sentados permanecen todo el día, esperando.
Cuando las sombras de la noche se aproximan , la luz de sus ojos ya es completamente negra...Y, poco a poco, la sala, de la eterna espera, se va quedando vacía.
Regresan a sus habitaciones, esa noche apenas si cenan, los hay que se acuestan con el estomago tan vacio como el alma, pues el dolor les ha empachado,_Tras una breve pausa, para reponerse de tanta amargura, continuo:_Así Domingo tras Domingo,Semana tras semana,Año tras año....
Que pena ,que contrariedad, que siendo Doña Palmira, la única persona de este centro que recibe la visita de su unico hijo, haya perdido la facultad de la memoria; que injusta es la vida... Desearía poder concederles a todos ellos el poder del olvido, aunque solo fuese un día a la semana, el Domingo._Concluyó, con los ojos humedecidos por las lagrimas;mientras, sostenia entre sus manos una mano del Señor Pablo..._ Este se incorporó del asiento y cogiendola del brazo, mientras se dirigian a aquel pasillo de siempre, la miró a los ojos y suave pero con firmeza le dijo:
_No importa que ella no me recuerde , vasta conque yo no la haya olvidado...
Empezaba a refrescar, sin darse apenas cuenta debía haber caido en un pronunciado sueño,penso Palmira, mientras se acomodaba un chal con el que se había cubiero los hombros. Se incorporó dejando de nuevo balanceando la mecedora.
Mientras caminaba aún somnolienta, reparó en el espejo del pasillo;este le devolvió la imagen de una hermosa y joven mujer; más bella que núnca, penso....
Si, sin duda asi era,había cambiado su esbelta figura por un redondo y voluptuoso vientre, que le anunciaba la pronta realidad de su sueño más esperado, la llegada de un hijo...
El timbre de la puerta la despertó por completo, Pablo, su marido acababa de llegar.....
Por: C. Gordjuar

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